«Si no estuviera yo, ¿qué harían?»

Ella tiene con que hacer, tiene recursos. Se presenta como una superheroína, una diosa que todo lo puede hacer por el otro, pone el cuerpo y alma por su familia, los protege ¿de qué?

Resulta posible suponer que en algún momento en su historia resultó funcional ser la respuesta a cualquier demanda del otro. Quizás su madre o su abuela lo hicieron de esta forma con sus familias, hay una herencia que señala un modo de hacer, una pertenencia, en definitiva una identificación que se mantiene cristalizada y se repite. Dar todo, hacer todo por el otro tiene la apariencia de ser una muestra de amor, que oculta y preserva la pregunta por su deseo. 

Este modo de hacer además responde a otras preguntas que no se formula, ¿Qué es ser madre?, ¿Qué lugar para la mujer?, ¿Cuáles son los mandatos familiares, culturales, sociales a los que obedece?

Está en un lugar privilegiado en relación con los otros. Hace por los demás para no preguntarse por ella. 

¿Y si los demás no la necesitan?… ¿Que pasaría? 

¿Quién necesita a quién?

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