«Odio que opinen sobre mi vida»

¿Alguna vez escucharon a alguien decir “Amo que opinen sobre mi vida”?

No, claro que no. Por lo pronto les presta atención. Frente a este tipo de personas puede decirle “no me interesa tu opinión” o incluso más ”ya que te interesa tanto lo que yo hago, ¿por qué no lo hacés vos?”

Algo conduce a las personas a dar su opinión sobre los demás, incluso sin haberla pedido. Cuando se les pregunta argumentan que no lo pueden evitar, saben que se están metiendo en asuntos que no le incumben, sin embargo agregan que lo hacen para “cuidar” al otro y protegerlo de algo que ellos ya experimentaron. 

¿Qué lugar pretende ocupar?

Parece que el suyo no le alcanza y el otro, al que le da su opinión, lo toma como una extensión de sí mismo. Como si a esta persona la hiciera ejecutar algo de su deseo que él mismo no se anima a hacer o poner en juego. O peor aún, lo hace con la intención de tener bajo su dominio al receptor de su opinión.

Por ejemplo, algunos se presentan de modo inocente con su mensaje »¿te puedo decir algo?”, hasta el más clásico y que pretende desalojarte de donde estás con su “Yo en tu lugar haría esto” y otros que conllevan cierta carga de virulencia “¿Porque no hacés lo que te digo?”.

Cada quien a su juego, ¿No es así? y en todo caso cualquiera puede pedir consejo que es muy diferente de darlo sin que lo pidan. 

Y vos, ¿Cómo te manejás en estos casos?

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