«Estamos juntos por miedo a estar solos»

Algún tiempo atrás “Hasta que la muerte los separe” era la regla impuesta y que debía respetarse. No importaba si se llevaban bien o mal, si había violencia, amor, maltrato, deseo o lo que fuera. Estaban unidos porque así lo determinaba el mandato social de la época. Además en muchos casos esas parejas eran elegidas por otros, sean familiares o alguna persona encargada para tal fin, que evaluaban el status, la conveniencia, funciones, trabajo, estudios y otras categorías.

Sobre esas parejas “pesaba” la mirada social que hacía las veces de control de lo que se debía y no hacer. Y no había mucho lugar para la pregunta de cada uno. 

Este orden se ha ido modificando producto de la reacción de la sociedad, de los cambios culturales, de la emergencia de movimientos que han visibilizado el lugar de la mujer (y del hombre), de la sanción de leyes.

En la actualidad, los cambios que se han ido incorporando conviven con los antigüos. Ahora se evalúa a la pareja en términos de éxito o fracaso en relación con la cantidad de tiempo que llevan juntos lo que genera una presión extra sobre los partenaires.

En la aparente libertad con la que establecemos nuestras relaciones hoy en día, se juegan otras cosas que antes no tenían lugar. El miedo mutó de quedarse “soltero/a” a “solo/a”.

Yendo de la general a lo particular ¿Qué es lo que lleva a dos personas a estar juntas o separarse?

¿Se explica solo por lo social?

Claramente no. La soledad tiene mucho que ver con el desamparo.

Un paso en este sentido será reconocer qué posición ocupa cada uno en la relación y que muchas elecciones se hacen en que el otro funcione como sostén.

¿Te pasó o te pasa que la relación se vuelve resguardo?

¿Cuánto del deseo de cada uno queda relegado precisamente por esa función?

¿Sentiste soledad incluso estando con otro?

Hay maneras de transitar la soledad de modo diferente. Solo hay que buscarlas.

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